La verdad es que las noches de viernes con Oesterheld en Piluso, se convirtieron en una especie de cita a ciegas, en las cuales la banda y la noche nos sorprenden siempre con cosas mágicas. Pero por ahora solo hablaremos de la banda sonando, y dejemos los recuerdos de esa noche para conversar en la intimidad de una futura mesa de aquel bar.
Decimos que Oesterheld por hermosa costumbre toca viernes en Piluso, aunque a rigor de verdad, son los sabados pasada la medianoche cuando la banda comienza a cocinar el menú. El último finde, comenzaron a prepararlo a eso de las 1:15, con los primeros acordes de su tema "Ausencia". Comienzo sorpresivo y eficaz, para dejarnos a todos los presentes atentos a la sucesión de temas, que se continuó con la canción "Precisas particularidades de la época" (presentada simplemente como "Precisas..."). Desde el estreno de estos dos temas que vienen tocandolos uno detras de otros, casi enganchados, es decir, al finalizar "Ausencia", comienza inmediatamente "Precisas..."Luego del segundo tema, potente y exquisito, siguió "Yo soy vos", a esta altura un clásico tema de la banda. Este tema volvió a sonar en vivo despues de mucho tiempo, si la memoria no falla, fue la primera vez que esta formación la interpretó en vivo. Canción precisa, emotiva, que nos trae del mas allá un viento sureño arrastrando la mirada de un alma, que aún no sabemos como apareció, y que así como apareció se fue volando, dejandonos la convicción de seguir luchando.
Párrafo aparte se merece el solo de saxo de Maxi, sigamos.
A continuación fue el turno de que entre en escena un caballito de batalla, un gran temaso, que, parafraseando a un dicho popular "cada día suena mejor", es decir, "El Jardin de Sara". Un caballo de batalla que nos lleva a cabalgar oníricamente por un jardin de flores y duendes en medio de la tormenta desatada por la furia de la vibración de la música...
Parece mentira, pero a veces la vida no sabe darnos las expliaciones suficientes de por qué suceden las cosas y nos cuesta creer. Son esos momentos en los que el tiempo detiene su marcha, muere nuestra ilusión y vuelven recuerdos de tiempos atrás para que en un segundo caigamos en la cuenta de la inmensa fragilidad de nuestra vida. Tal vez de eso, de esa fragilidad hable el quinto tema que tocaron: "El cuerpo se detuvo", que en esta ocasión estuvo dedicada "a un amigo que hace poco se fue, pero que aún esta entre nosotros"... Será porque como dijo Nico al finalizar el tema "Hay cosas que jamás se irán..."
Es que algunas cosas, aunque desde los satelites tapados por el velo del poder, las intenten desaparecer, pueden ser transformadas. Como día a día esta banda intenta hacer, transformar en amor, miedo, temor, felicidad aquella ansiada identidad que siguen queriendo disolver, así como manifiesta el tema que lleva el nombre de la banda, el que describe el concepto de lo que ES OESTERHELD. Justamente este fue el tema que interpretaron junto a un invitado: Sebastian Marandano, ya casi despidiendose del escenario, porque aún faltaba un tema más, que pocos de los presentes conocían, ya que solo había sonado una vez, hace algunos meses. Es el tema "Una tarde de Otoño", que recrea algunos climas de unos libros y la inmortalidad de sus personajes. Así, bailando con un candombe, la banda se despidió del escenario, con muchisimos aplausos y gritos de "Otra, otra!!!!"
Fue una lista acotada porque luego el escenario fue ocupado por la banda "Abril y el limonero", oriunda de Rojas. Lista acotada pero intensa, con gusto se puede decir que esta presentación será una perla en la memoria de los que estuvimos presentes, porque fueron todos temas propios, todos aún inéditos discográficamente. Temas que hacía bastante que no sonaban ("Yo soy vos" y "Una tarde de otoño"), temas hace muy poco estrenados ("Ausencia" y "Precisas...") y clásicos ("El Jardin de Sara", "El cuerpo se detuvo, "Oesterheld").
Hay cosas que jamás se irán, como de nuestra retina estas noches de viernes con Oesterheld sonando en el escenario del Bar Piluso.



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